Durante 2025, la Región de Arica y Parinacota mostró señales claras de recuperación económica, aunque aún lejos de consolidar un crecimiento sostenido que permita hablar de un verdadero despegue. Los datos más recientes reflejan una mejora progresiva a lo largo del año, pero también evidencian fragilidades estructurales que siguen limitando su dinamismo.
El año comenzó con un escenario débil. Durante el primer trimestre, los principales indicadores mostraron estancamiento: las exportaciones prácticamente no variaron y el consumo interno, medido a través de ventas en supermercados, registró caídas relevantes. Este comportamiento dio cuenta de una economía regional aún rezagada, fuertemente dependiente de factores externos y con baja tracción interna.
En el segundo trimestre, la situación presentó signos mixtos. Por un lado, las exportaciones experimentaron un repunte importante, lo que aportó cierto impulso a la actividad. Sin embargo, esta mejora no se tradujo plenamente en el mercado interno, donde el consumo continuó débil y algunos sectores, como energía, mostraron retrocesos. La recuperación, por tanto, fue parcial y desigual.
Recién en el tercer trimestre se observó un crecimiento más sólido. La economía regional se expandió en torno a un 3,0% interanual, superando incluso el promedio nacional. Este resultado fue impulsado principalmente por el sector servicios, especialmente comercio, turismo y actividades asociadas. Aun así, este repunte responde más a una reactivación puntual que a un cambio estructural profundo.
Pese a esta trayectoria positiva hacia el cierre del período, los expertos coinciden en que el crecimiento observado no es suficiente. La región continúa enfrentando desafíos como la baja diversificación productiva, la alta dependencia del comercio y servicios, y una débil base industrial. Además, la volatilidad de las exportaciones y el bajo dinamismo del consumo interno siguen siendo factores de riesgo.
En este contexto, el principal desafío para Arica y Parinacota no es solo crecer, sino sostener ese crecimiento en el tiempo. Para ello, será clave avanzar en inversión, diversificación económica y fortalecimiento del mercado interno, elementos fundamentales para transformar una recuperación coyuntural en un desarrollo duradero.



