Hasta en un 15% se ha reducido la población de Jerjeles en Arica

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Con el suplemento del FNDR del Gobierno Regional de Arica y Parinacota, gestionado por la Seremi de Agricultura, se aumentó la cantidad de aplicaciones del bioinsecticida utilizado por INIA para su control.

 

Las nubes de Jerjeles en las inmediaciones del río Lluta fueron una verdadera pesadilla para los habitantes y trabajadores agrícolas del valle del Lluta en 2020 y 2021,  años en los que el Programa de Gestión Integrada de Dípteros Hematófagos Asociados al Rubro Agropecuario de la Provincia de Arica ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi y financiado a través de un Fondo Nacional de Desarrollo Regional FNDR del Gobierno Regional de Arica y Parinacota, no se pudo llevar a cabo, como consecuencia de la pandemia del Covid-19.

Consecuencias que se pueden observar hasta el día de hoy, pues, pese a que se reanudó el programa durante 2022, el aumento de la población de Jerjeles significó también una mayor cantidad de aplicaciones del bioinsecticida Bacillus thuringiensis var. Israelensis el cual permite mitigar los estadios inmaduros de jerjeles reduciendo de esta forma las poblaciones de adultos. 

Es por este motivo que el suplemento aprobado por el Gobierno Regional de Arica y Parinacota de 36 millones de pesos, y gestionado por la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura de la región es tan relevante.

 

Para el gobernador regional, Jorge Díaz, es de suma importancia que los agricultores tengan condiciones para desarrollar su labor agrícola, “una de las dificultades principales que han tenido los agricultores es precisamente las condiciones para trabajar la tierra y esas condiciones se ven dificultadas cuando se producen estas plagas de jerjeles o de simúlidos hematófagos”.

La máxima autoridad regional valoró el trabajo con INIA, asegurando que, “nos interesa proteger a los agricultores de nuestro valle, que la productividad aumente, que ellos tengan las mejores condiciones para la agricultura en la región y por eso es que no solamente estamos dando continuidad a este programa, sino que estamos destinando recursos para que se cree un producto nacional y para que el INIA tenga un laboratorio y pueda generar todos los estudios para los jerjeles como de polvoritas que es otro insecto hematófago que  solamente está acá y tenemos que controlarlo porque eso va a favorecer a la agricultura”.

La seremi de agricultura, Danisa Pallero Zárate sostuvo que “este programa nos permite hacer un control exhaustivo muy importante para la tranquilidad de las personas que viven y trabajan en el Valle de Lluta. Gracias a este proyecto INIA logró reducir en un 15% las larvas del insecto presentes en cursos de agua del valle Lluta a igual fecha del año pasado y eso se traduce en una mejor calidad de vida. Es un avance muy importante y agradecemos al Gobierno Regional entregar estos recursos que aportan a ejecutar el conocimiento técnico de INIA y ponerlos al servicio de la comunidad”

Según explicó Claudio Salas, director regional de INIA Intihuasi, con el suplemento se adquirieron mil quinientos litros adicionales del biopesticida para la mitigación de los Jerjeles, “por los años sin proyecto las poblaciones de Jerjeles crecieron demasiado necesitando una cantidad mayor del producto”.

15% menos que en la temporada anterior

Gracias al trabajo de INIA se logró reducir en un 15% las larvas del insecto presentes en cursos de agua del Valle del Lluta a igual fecha del año pasado, así lo confirmó el director regional de INIA Intihuasi, quien sostuvo que, “a igual fecha del año 2022, a través del programa de mitigación de dípteros hematófagos que llevamos a cabo gracias al financiamiento otorgado por el Gobierno Regional de Arica y Parinacota, hemos logrado reducir en 15% las poblaciones de larvas de jerjeles en el Río Lluta. Esto es de gran relevancia ya que con ellos favorecemos mejores condiciones para agricultoras y agricultores que se desempeñan en el territorio. Asimismo, favorecemos a toda la comunidad que encuentra en el río Lluta, sitios de recreación familiar pero que se ven afectados por la gran cantidad de jerjeles”.

Y es que la estrategia de mitigación desarrollada por INIA resulta fundamental ya que tiene comprobada eficacia de control sobre los estadios larvarios de los jerjeles por lo cual INIA ha mantenido las aplicaciones del bioplaguicida Vectobac en las zonas definidas como críticas para el desarrollo de jerjeles. “Se ha priorizado la zona media y baja del Valle del Lluta ya que, de acuerdo con los análisis realizados, son estas zonas las que presentan mayor proporción”, expresó Salas.

Recordemos que el programa de control de jerjeles hematófagos en la provincia de Arica contempla la aplicación en diversos cursos de agua, alrededor de 80 puntos de forma mensual, de un bioinsecticida en base al ingrediente activo Bacillus thuringiensis var. israelensis (Bti). 

El Bti es altamente específico para larvas de culícidos (zancudos) y simúlidos (jerjeles) vectores de enfermedades endémicas como el dengue, la fiebre amarilla, la malaria y la oncocercosis. La alta especificidad de esta bacteria garantiza la integridad de la bidoversidad de los ecosistemas dulceacuicolas, lo cual no siempre sucede con la aplicación de insecticidas químicos.

El programa aplicado por INIA ha demostrado gran eficacia de control en el transcurso de su aplicación, alcanzando tasas de mortalidad de larvas de jerjeles por sitio de aplicación de hasta 100%.

Acerca de INIA

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) es la principal institución de investigación, desarrollo e innovación agroalimentaria de Chile. Vinculada al Ministerio de Agricultura, cuenta con presencia nacional y un equipo de trabajo de más de 1.000 personas altamente calificadas. Ejecuta al año un promedio de 400 proyectos en torno a 5 áreas estratégicas: Cambio Climático, Sustentabilidad, Alimentos del Futuro, Tecnologías Emergentes, y Extensión y Formación de Capacidades. Estas iniciativas contribuyen al desarrollo agroalimentario sostenible del país, creando valor y proponiendo soluciones innovadoras a los agricultores, socios estratégicos y la sociedad, generando una rentabilidad social que varía entre 15% y 25%, por cada peso invertido en cada uno de sus proyectos.

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